Lo que empezó como una carpeta de recortes y servilletas con bocetos se convirtió en un estudio de inspiración nupcial. Recorrimos ferias de artesanos, probamos paletas enteras y aprendimos a decir que no a las modas para quedarnos con lo que de verdad emociona a las parejas.
En 2016 armamos nuestra primera guía de proveedores para una amiga que se casaba en una quinta de San Isidro. Esa lista manuscrita, con nombres de floristas y consejos de iluminación, circuló entre más de veinte parejas antes de que existiera el sitio web. Ahí entendimos que la gente no buscaba un catálogo gigante, sino curaduría con criterio.
Durante dos años publicamos ideas de todo tipo, hasta que una encuesta con lectores nos mostró algo claro: las fotos de mesas con mantelería de lino y ramos silvestres eran las que más se guardaban. Rediseñamos la colección alrededor de esa estética luminosa y artesanal, y dejamos de lado las tendencias que no encajaban con nuestra mirada.
En 2019 organizamos un encuentro en un taller de cerámica de Palermo para mostrar cómo armar centros de mesa con eucalipto y velas. Se anotaron el doble de las personas esperadas y tuvimos que repetir la fecha. Esa tarde nos confirmó que el bricolaje guiado, con materiales accesibles, era tan valioso como las propuestas de decoración integral.
Después de recibir decenas de consultas sobre precios y disponibilidad, lanzamos una base de datos de fotógrafos, floristas y catering con reseñas de parejas reales. No aceptamos publicidad paga para aparecer primero; cada recomendación se basa en al menos tres bodas verificadas. Ese criterio nos costó algunos sponsors, pero nos dio credibilidad.
En 2021 reorganizamos todo el contenido en cinco estilos: rústico, elegante, minimalista, campestre y nocturno. Cada sección incluye paletas de color, sugerencias de atuendos para invitados y alternativas de bricolaje. El cambio fue notorio: las parejas empezaron a llegar con una dirección clara, y los proveedores nos contaron que las consultas eran mucho más concretas.
Hoy sumamos más de cuarenta celebraciones documentadas, desde ceremonias íntimas en jardines hasta fiestas con cuarenta invitados en galpones reciclados. Cada historia incluye el presupuesto aproximado, los errores de organización y las soluciones de último momento. Ese archivo se convirtió en la sección más visitada del catálogo, porque muestra el día real, con sus imperfecciones y aciertos.
Somos Lindsey y Dom, un equipo que traduce emociones en escenografías. Trabajamos con parejas que quieren una ceremonia con carácter: sin fórmulas repetidas, con decisiones que las representen. Nuestro catálogo reúne referencias reales, paletas que funcionan y proveedores que ya hemos probado.