El equipo detrás de cada celebración

Somos un grupo de coordinadoras, floristas y diseñadoras que trabajamos juntas desde 2016. No somos una agencia grande: somos un equipo chico que conoce cada proveedor, cada salón y cada detalle que mencionamos en el catálogo. Cuando recomendamos un estilo o un arreglo, lo hacemos porque ya lo probamos en una boda real.

Nuestra forma de trabajar es simple: escuchamos primero, proponemos después. Cada pareja llega con una idea, un presupuesto y una historia, y nuestro trabajo es traducir eso en una celebración que se sienta propia. No vendemos paquetes cerrados ni decoración repetida; armamos cada propuesta desde cero, con opciones accesibles y alternativas de bricolaje cuando tiene sentido.

Dirección creativa

Carlos Rojas Silva

Diseñó la línea visual del catálogo y define la paleta de cada celebración. Antes de coordinar bodas, trabajó diez años en dirección de arte para editoriales, por eso cada mesa, invitación y rincón fotográfico responde a una composición pensada, no al azar.

Coordinación general

Sofía Jimenez Diaz

Es quien arma el cronograma del día y mantiene el diálogo con salones, catering y sonido. Su regla es que los novios no resuelvan nada el día de la ceremonia: ella anticipa los imprevistos y deja los minutos libres para lo que realmente importa.

Diseño floral

Sara Rojas Rivera

Se especializa en arreglos con flores de estación y follaje silvestre. Trabaja con productores locales de Buenos Aires y arma ramos que combinan texturas sin necesidad de importar variedades caras. Su sello son los centros de mesa bajos que no tapan la conversación.

Producción y detalles

Rosa Mendoza Hernandez

Se ocupa de los recuerdos, la señalética y los pequeños objetos que hacen única a cada fiesta. Tiene un taller propio donde prueba cada proyecto de bricolaje antes de sugerirlo, desde las tarjetas de mesa hasta los frascos pintados para el centro.

Nuestra razón de ser no es llenar salones de adornos, sino acompañar decisiones que se sientan propias.

Un catálogo pensado para que el día refleje a quienes lo celebran

Curaduría con criterio

Seleccionamos ideas de decoración, flores y detalles que funcionan en celebraciones reales, no tendencias vacías. Cada propuesta pasa por una mirada editorial que prioriza la coherencia entre el estilo elegido y el presupuesto disponible.

Lo emotivo antes que lo decorativo

Un ramo, una mesa de dulces o una invitación solo tienen sentido si cuentan algo de la pareja. Por eso organizamos el contenido por estilos de celebración y sumamos guías prácticas para que cada elección tenga un porqué, no solo una estética.

Opciones accesibles y hechas a mano

Creemos que un evento memorable no depende del gasto, sino de la intención. Incluimos alternativas de bricolaje, paletas de color fáciles de replicar y recuerdos personalizados que se pueden armar sin perder la elegancia ni el descanso de los novios.

Acompañamiento cercano

Coordinamos proveedores, resolvemos dudas de logística y ayudamos a bajar las ideas a tierra. El objetivo es que la planificación sea un proceso claro, con menos ruido y más momentos para disfrutar en pareja.

Nuestra mirada sobre el día más esperado

En Lindsey y Dom creemos que una boda no se mide por la cantidad de adornos, sino por la coherencia entre lo que sentís y lo que mostrás. Por eso cada galería que armamos empieza con una conversación: qué los emociona, qué los aburre, qué recuerdan de las bodas a las que fueron. A partir de ahí elegimos texturas, flores, papeles y luces que acompañen esa historia sin taparla. Esta selección reúne escenas reales de celebraciones que coordinamos, con el foco puesto en los detalles que hacen que un invitado diga "esto es muy de ellos".

Lindsey y Dom values
Lindsey y Dom values

Ceremonia bajo el eucalipto

Un arco armado con ramas frescas y rosas en tonos empolvados, pensado para una pareja que quería sentirse en un jardín de campo sin perder elegancia. Los invitados se sentaron en bancos de madera rústica y el camino se cubrió con pétalos secos.

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Mesa dulce de estilo minimalista

Para una celebración en horario de tarde, optamos por una mesa baja con pastel de crema, frutas de estación y tarjetas escritas a mano. Menos elementos, pero cada uno con una razón: los colores repetían la paleta de las invitaciones.

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Rincón de fotos nocturno

Cuando el sol se fue, el patio se transformó con guirnaldas cálidas y sillones de mimbre. La idea era que los invitados se quedaran conversando después del brindis, y funcionó: la pista se usó recién pasada la medianoche.

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Invitaciones con flores secas

Diseñamos un set de invitación con papel texturizado, flores prensadas y tipografía serif. Cada sobre se selló con cera color marfil. Fue el primer contacto de los invitados con la estética de la boda, y marcó el tono de todo lo demás.

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Centros que invitan a hablar

Nada de arreglos altos que tapen la conversación. Usamos velas bajas, ramas de olivo y pequeños portanombres de cerámica hechos a mano. Los invitados pudieron cruzarse miradas y las mesas se sintieron íntimas aunque fueran largas.

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Recuerdos que se usan

En lugar de un objeto decorativo más, regalamos frascos de miel de un productor local, con una etiqueta que contaba la historia de la pareja. Fue el detalle que más comentarios generó, porque tenía sabor y memoria.

Nuestra historia, paso a paso

Desde el primer moodboard hasta la coordinación del día de la ceremonia, cada etapa del proyecto fue tomando forma con decisiones concretas: elegir proveedores locales, definir una paleta de marfil y eucalipto, y aprender a decir que no a lo que no sumaba. Este es el recorrido que nos trajo hasta acá.

El primer catálogo impreso

En 2019 armamos una carpeta física con recortes de revistas, muestras de telas y fotos de arreglos florales. Esa carpeta circuló entre parejas amigas y se convirtió en la base de lo que hoy es nuestra colección de inspiración nupcial.

La decisión de trabajar con floristas locales

Después de coordinar una boda campestre en Buenos Aires, entendimos que el valor estaba en los proveedores de cercanía. Desde entonces, cada celebración que documentamos incluye al menos un emprendimiento del barrio, con sus flores de estación y su manera de trabajar.

El giro hacia lo accesible

Notamos que muchas parejas llegaban con presupuestos ajustados y ganas de hacerlo ellas mismas. Rediseñamos nuestras guías para incluir opciones de bricolaje reales: centros de mesa con frascos reciclados, invitaciones impresas en casa y recuerdos que se pueden armar en una tarde.

La fotografía como hilo conductor

En 2022 sumamos un archivo propio de fotos de pareja tomadas durante las pruebas de vestuario y las visitas a los salones. Esas imágenes, sin poses forzadas, se volvieron el corazón visual del catálogo y cambiaron la forma en que mostramos cada estilo de celebración.

El lanzamiento de la colección por estilos

Organizar el contenido por estilos —rústico, elegante, minimalista, campestre y nocturno— fue una decisión editorial que nos permitió hablarle a cada pareja con su propio lenguaje. Hoy cada sección arranca con una pregunta práctica y termina con una lista de pasos concretos.

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